hablemos de Roma
Dado que el relato de los orígenes de Roma es, en gran parte, una reconstrucción de fecha posterior, resultaría inútil tratar de encontrar en él las ideas políticas de los primeros siglos de vida nacional. Nos expondríamos a recoger tan sólo el reflejo retrospectivo de concepciones políticas perceptiblemente más tardías, referidas al pasado según un procedimiento de ennoblecimiento interesado que, sin constituir siempre una falsificiación deliberada, enturbia de forma constante la cronología. Contentémonos con esbozar, en el punto de arranque de esa historia, las grandes líneas del estatuto político inicial, tal como los etruscos lo impusieron, probablemente hacia mediados del siglo VII, a las aldeas romanas. Reconocemos en él los rasgos distintivos del Estado-Ciudad -al modo etrusco o griego- y especialmente el predominio político del conglomerado urbano, combinado con la subordinación de una campiña a la que no se deja ningún papel específico. La dignidad real ejerce el ejecutivo, siendo asistida por un Senado, compuesto por los jefes de gentes, y por una asamblea del pueblo, dividida en curias y fuente del poder legislativo. Junto a las gentes y a sus clientes, que forman el cuerpo cívico, nace y se desarrolla una plebe, formada por poblaciones conquistadas, extranjeros emigrados o clientes emancipados del patriciado. Esta plebe está fuera de la Ciudad y de la ley. No posee ni derechos, civiles o políticos, ni los deberes correspondientes. El hecho capital de la historia antigua de Roma es la incorporaci´n de esa plebe a la Ciudad, lo que constituye la primera de las grandes medidas de integración y absorción que jalonan la evolución de Roma hacia su destino de Ciudad universal. A partir del siglo V la ebolición de la monarquía y los progresos de esas poblaciones, promovidas recientemente a la existencia política, dejan frente a frente a los dos protagonistas de la lucha que va a comenzar: plebe y patriciado.
Casi ningún texto literario nos ayuda a comprender la evolución de las ideas políticas durante el período que va del siglo V al siglo II. Las Letras latinas se reducen, antes del 240, a la Ley de las XII Tablas. Y después de esa fecha no se encuentra hasta Cicerón (106-43 a.C.) una expresión organizada de las ideas políticas. Sin embargo, podemos deducir a través de esas lagunas algunos caracteres generales

marcela dijo
creo q roma es un ahistoria r ealmente interesante habria q saber explicarla para que auquellos que no se interesan generalmente en la historia universal (simplemente o al menos solo por saber o enterarse, -que sirve a todos- )puedan entonces "ser atraidos" como dije antes -al menos solo por qerer saber o enterarse de como fueron algunas cosas- y crecer, en "sentido educativo"
21 Agosto 2006 | 09:17 PM